martes, 14 de septiembre de 2010

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

Escrito por: Nelson Beltre
 
Santo Domingo de Guzmán, fundador de la orden de los "DOMINICOS", es considerado el originario de la devoción al santo rosario, como un arma poderosa de la fe cristiana.

Estando Santo Domingo en oración, recibió la aparición de la virgen María, revelandole el SANTO ROSARIO, como un arma poderosa de la fe cristiana. Y mas adelante un acontecimiento pone a prueba, la devoción al Santo Rosario.


La batalla de lepanto, ocurre el 7 de octubre del 1571, en el golfo de corinto, proximo a la ciudad griega de lepanto. Tropas navales musulmanas mostrando un enorme poderío militar, retan a las flotas navales cristianas, compuestas por soldados papales de venecia, Génova y españa, comandadas por Juan de Austria.


La tropas cristianas aunque reconocían la superioridad militar de los musulmanes, aceptaron el desafío en nombre de la fe, pero antes de la batalla las tropas navales Cristianas rezaron con devoción el santo rosario. La batalla duró todo el DIA, y el milagro se manifestó, las tropas navales cristianas ganaron la batalla.


Tiempos despues en Barahona , el 30 de septiembre de 1909 se designa el primer comité de las fiestas Patronales, presidido por el Padre Miguel Fuertes, acompañado de autoridades y personalidades del municipio de Barahona. 
En estas patronales debemos celebrar con alegría, los espectaculos y desfiles de cultura, artes y acrobacias, las competencias deportivas y de habilidades, trabajar unidos para que logremos integrar la participación de nuestras gentes, con el o0bjetivo de rescatar nuestras tradiciones, costumbres y culturas.
En las patronales tiene el pueblo la oportunidad de presentar el desarrollo logrado en diferentes áreas y disciplinas.
En estas patronales debemos presentar nuevos eventos, con espectaculos divertidos y edificantes, juegos de competencias deportivas y participaciones de cultura popular, con historia social. Historicamente en la celebración de las patronales, nuestras comunidades estrenaban sus logros en la producción de sus bienes, hasta los amores que endulsaban nuestras vidas y tal vez el porvenir.
Además era la oprtunidad para el hijo ausente visitar su pueblo, y con sus amigos compartir sus éxitos, también se hacían con frecuencias algunas reconciliaciones y se perdonaban agravios. Ese bello acontecimiento de ternura tenía a veces como escenario una casa de familia, el parque central, o uno de los centros de diversión donde se bailaba y se gozaba.
En nuestras patronales llegamos a disfrutar de maravillosos espectáculos artísticos, y grupos musicales que llenaron toda una época.
Estas celebraciones de patronales traen la dicha, y como estrellas, su brillo nos motiva con sus encantos a sentír la magia del amor, de la vida y su misión de seguir existiendo. Así como llega la razón de amar, sin preguntar, como nace la esperanza en la sonriza del perdón con fe de niña comenzar de nuevo.

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